El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, afirmó que ambas partes ya habrían alcanzado un marco de entendimiento y que se trabaja en los detalles finales para una eventual firma electrónica del acuerdo. Según Islamabad, posteriormente se desarrollarían reuniones técnicas destinadas a implementar los compromisos pactados.
Sin embargo, desde Teherán la reacción fue mucho más prudente. Autoridades iraníes señalaron que todavía existen asuntos importantes por resolver y descartaron que la firma del acuerdo vaya a producirse de manera inmediata, enfriando el optimismo expresado por los mediadores pakistaníes.
La posible negociación busca poner fin a meses de enfrentamientos y tensiones que han afectado la estabilidad regional, especialmente en torno al estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo y gas.
Analistas internacionales consideran que, aunque las conversaciones han avanzado significativamente, todavía persisten diferencias sensibles relacionadas con la seguridad regional, el programa nuclear iraní y el levantamiento gradual de sanciones económicas.
Mientras la comunidad internacional sigue atenta a los acontecimientos, Pakistán mantiene su papel como mediador clave en las negociaciones, apostando por una solución diplomática que evite una nueva escalada militar en Oriente Medio.