España no pudo romper el cerrojo defensivo de Cabo Verde y terminó empatando 0-0 en un partido donde dominó la posesión, generó ocasiones, pero se encontró con una auténtica muralla defensiva.
La selección española llegaba como favorita y con la intención de imponer su estilo de juego desde el primer minuto. Sin embargo, Cabo Verde mostró una gran organización táctica, cerrando espacios y dificultando cada intento ofensivo de La Roja.
Durante gran parte del encuentro, España controló el balón y buscó abrir la defensa rival mediante combinaciones rápidas y llegadas por las bandas. A pesar de su dominio territorial, las oportunidades claras de gol fueron escasas debido al sólido trabajo defensivo de los africanos.
Cabo Verde, por su parte, apostó por el orden, la disciplina y las transiciones rápidas al contragolpe. El conjunto caboverdiano logró mantener su portería intacta y frustró una y otra vez los intentos españoles, ganándose el reconocimiento de los aficionados presentes.
En la segunda mitad, España aumentó la presión y adelantó líneas en busca del gol de la victoria. Los cambios realizados por el seleccionador aportaron frescura en ataque, pero la resistencia de Cabo Verde se mantuvo firme hasta el pitido final.
El empate deja sensaciones encontradas para España, que dominó el juego pero careció de contundencia en los metros finales. Para Cabo Verde, en cambio, el resultado representa una actuación destacada frente a una de las selecciones más importantes del panorama internacional.
